Psicología
Condicionamiento operante: los 4 casos de Skinner
Refuerzo o castigo, positivo o negativo: los cuatro casos en tabla con ejemplos. Además 9 ejercicios resueltos, los programas de refuerzo y los errores típicos.
Recomendado para: 1º Bachillerato · 2º Bachillerato
El condicionamiento operante es la forma de aprendizaje en la que una conducta voluntaria se vuelve más o menos frecuente según las consecuencias que produce. Es el modelo de Burrhus F. Skinner, y se llama operante porque el sujeto no se limita a sufrir el ambiente: opera sobre él y, por cómo responde el ambiente, aprende qué le conviene repetir.
La tabla de los cuatro casos
Todo el tema se reduce a dos preguntas, siempre en el mismo orden. Primera: ¿la consecuencia añade un estímulo o lo quita? Segunda: después de esa consecuencia, ¿la conducta aumenta o disminuye? Al cruzar las dos respuestas salen cuatro casos y ninguno más.
| La consecuencia añade un estímulo (positivo) | La consecuencia quita un estímulo (negativo) | |
|---|---|---|
| La conducta aumenta → refuerzo | Refuerzo positivo: el profesor felicita a quien participa, y ese alumno levanta la mano más a menudo | Refuerzo negativo: te abrochas el cinturón y el pitido para, así que te lo abrochas enseguida cada vez |
| La conducta disminuye → castigo | Castigo positivo: llega un parte por cada retraso, y los retrasos bajan | Castigo negativo: te retiran el móvil una semana, y los gritos en casa bajan |
Conviene fijar de entrada dos reglas de lectura, porque casi todos los errores del tema vienen de saltárselas.
Positivo y negativo no significan agradable y desagradable. Significan solo añadido y quitado, exactamente igual que los signos más y menos. El refuerzo negativo, por tanto, no es un castigo: es un refuerzo y, como todos los refuerzos, hace aumentar la conducta.
El refuerzo y el castigo se definen por su efecto, no por la intención. Si después de una bronca la conducta no disminuye, esa bronca no ha sido un castigo, pensara lo que pensara quien la echó. Y si el niño buscaba atención, puede incluso haber funcionado como refuerzo positivo.
De la ley del efecto a la caja de Skinner
El punto de partida es Edward Thorndike, que a finales del siglo XIX encerró gatos en una caja problema de la que se salía accionando un pestillo. Al cronometrar cada fuga observó una mejora gradual y no una intuición repentina, y de ahí derivó la ley del efecto: las conductas seguidas de consecuencias satisfactorias tienden a repetirse, y las seguidas de consecuencias molestas tienden a desaparecer.
En los años treinta Skinner hizo medible ese principio con la cámara de condicionamiento, la llamada caja de Skinner: una jaula aislada en la que una rata pulsa una palanca o una paloma picotea un disco, con un dispensador de comida y un registrador acumulativo que traza las respuestas a lo largo del tiempo. La variable dependiente ya no es el tiempo empleado, sino la frecuencia de la conducta.
Refuerzo negativo: escape y evitación
El refuerzo negativo se presenta en dos formas que conviene no mezclar. En el escape, la conducta hace cesar un estímulo desagradable que ya está presente: tomas un analgésico y se pasa el dolor de cabeza. En la evitación, la conducta impide que el estímulo llegue a aparecer: sales de casa media hora antes para no encontrar atascos.
La evitación es el caso clínicamente más interesante, porque resulta casi imposible de extinguir. Quien evita nunca se expone a la situación temida, así que nunca recoge la prueba de que el resultado temido no se habría producido: la conducta se confirma a sí misma cada vez que funciona. Es el mecanismo que sostiene las fobias, donde a la evitación operante se suma el vínculo aprendido que describe el condicionamiento clásico de Pávlov.
Reforzadores primarios y secundarios
Los reforzadores primarios funcionan sin ningún aprendizaje porque satisfacen necesidades biológicas: comida, agua, calor, contacto. Los reforzadores secundarios o condicionados, en cambio, han adquirido su valor por asociación con los primarios o con otros reforzadores ya eficaces: el dinero, las notas, las fichas de una economía de fichas, un aplauso.
También resulta útil el principio de Premack: una actividad de alta frecuencia puede reforzar otra de baja frecuencia. No hace falta un premio externo, basta el orden correcto. Primero los deberes y después la consola: si se invierte el orden, se refuerza el no hacer los deberes.
Los programas de refuerzo
Reforzar cada respuesta es la manera más rápida de hacer subir una conducta, y también la manera más rápida de perderla. El programa, es decir la regla con la que se reparte el refuerzo, cambia tanto el ritmo de las respuestas como el tiempo que la conducta sobrevive cuando el refuerzo se acaba.
| Programa | Regla | Ejemplo | Patrón de respuesta | Resistencia a la extinción |
|---|---|---|---|---|
| Continuo (RC) | se refuerza cada respuesta | la máquina que entrega con cada moneda | aprendizaje rapidísimo | muy baja |
| Razón fija (RF) | un refuerzo cada n respuestas | destajo: un plus cada 50 piezas | alto, con una pausa tras cada refuerzo | media |
| Razón variable (RV) | de media uno cada n, imprevisible | máquina tragaperras | el más alto y constante de todos | la más alta |
| Intervalo fijo (IF) | la primera respuesta tras un tiempo t | la nómina mensual, un examen con fecha | festoneado: sube cerca de la fecha | baja |
| Intervalo variable (IV) | la primera respuesta tras un tiempo medio | mirar las notificaciones, pescar | moderado y muy constante | alta |
Dos regularidades explican la tabla entera. Los programas de razón producen tasas más altas que los de intervalo, porque responder más deprisa acerca de verdad el refuerzo siguiente. Los programas variables resisten mejor la extinción que los fijos, porque una racha larga sin refuerzo entra dentro de la normalidad del programa y nunca avisa de que ha llegado el momento de parar.
Moldeamiento, encadenamiento y estímulo discriminativo
El refuerzo solo puede actuar sobre una conducta ya emitida: si esperas a que el perro toque la campanilla por su cuenta, nunca llegarás a reforzarlo. El moldeamiento resuelve el problema reforzando aproximaciones sucesivas, conductas cada vez más parecidas a la final, y dejando de reforzar los pasos ya adquiridos. El encadenamiento enlaza después varias respuestas en una secuencia en la que cada eslabón señala el siguiente.
Una conducta, además, no aparece al azar: se emite en presencia del estímulo discriminativo, la señal que indica que en esas condiciones hay refuerzo disponible. Pedir un favor cuando el otro está de buen humor es control de estímulos, no suerte.
Extinción y estallido de extinción
Cuando el refuerzo que mantenía una conducta deja de llegar, la conducta se debilita hasta desaparecer: es la extinción. Antes de bajar, sin embargo, casi siempre sube: más frecuente, más intensa y a menudo acompañada de frustración o enfado. Es el estallido de extinción, y es el momento en el que el procedimiento parece fracasar justo cuando está funcionando.
Aquí se esconde la trampa más cara de todo el tema. Ceder precisamente en el pico significa reforzar la versión más intensa de la conducta y, sobre todo, desplazarla de un refuerzo continuo a una razón variable, el programa más resistente a la extinción que existe. Es la forma más eficaz de volver permanente una conducta que se quería eliminar.
La conducta supersticiosa
En 1948 Skinner programó el dispensador para soltar comida cada 15 segundos al margen de lo que hicieran las palomas. Seis de los ocho animales desarrollaron movimientos estereotipados: giraban en círculo, balanceaban la cabeza, empujaban el pico contra una esquina. El mecanismo es el refuerzo accidental: lo que el animal estaba haciendo en el instante de la entrega se refuerza por coincidencia, se vuelve más probable y, por tanto, tiene más posibilidades de estar en curso en la entrega siguiente.
Vale la pena añadir que la interpretación está discutida: en 1971 Staddon y Simmelhag mostraron que muchos de esos movimientos eran conductas típicas de la especie ligadas a la espera de comida, y no respuestas casuales. Igual que con las restricciones biológicas que reveló la deriva instintiva del matrimonio Breland, no todo es condicionable por igual: el repertorio heredado de una especie, con las reglas de transmisión que se estudian en la genética mendeliana, pone límites a lo que el refuerzo puede construir.
¿Operante o clásico? Cómo distinguirlos en diez segundos
| Condicionamiento clásico | Condicionamiento operante | |
|---|---|---|
| Qué se asocia | dos estímulos (neutro e incondicionado) | una conducta y su consecuencia |
| Papel del sujeto | pasivo: la respuesta se provoca | activo: la respuesta se emite |
| Tipo de respuesta | refleja, involuntaria (salivar, sobresaltarse) | voluntaria (pulsar, pedir, estudiar) |
| Orden temporal | el estímulo precede a la respuesta | la consecuencia sigue a la conducta |
| Autores de referencia | Pávlov, Watson | Thorndike, Skinner |
La prueba más rápida: pregúntate si el sujeto tiene que hacer algo para que ocurra lo que viene después. Si la respuesta es sí, es operante; si es no, es clásico.
Los errores más frecuentes
- Traducir negativo por desagradable. Positivo y negativo solo indican si el estímulo se añade o se quita.
- Llamar castigo al refuerzo negativo. El refuerzo siempre aumenta la conducta, en sus dos formas.
- Confundir castigo negativo y refuerzo negativo. En el primero se quita algo agradable y la conducta baja; en el segundo se quita algo desagradable y la conducta sube.
- Clasificar según las intenciones. La etiqueta se asigna mirando qué le pasa a la frecuencia de la conducta después de la consecuencia, no qué se pretendía conseguir.
- Confundir el estímulo con la conducta. La nota no es la conducta: la conducta es estudiar.
- Ceder durante el estallido de extinción. Es la forma más segura de instalar una razón variable en una conducta que se quería apagar.
Cómo usar los ejercicios
Los nueve ejercicios de abajo siguen una progresión real: primero clasificar los cuatro casos y desmontar las confusiones típicas, después distinguir escape y evitación, reconocer los programas de refuerzo y ordenarlos por resistencia, calcular refuerzos y tasas de respuesta sobre datos numéricos y, por último, diseñar un moldeamiento, analizar un estallido de extinción, explicar el fracaso de una estrategia punitiva y la conducta supersticiosa. En el ejercicio 5 hace falta una variación porcentual: si el cálculo aún no es automático, repásalo con los ejercicios resueltos de porcentajes.
Ejercicios resueltos
1. Clasifica cada situación en uno de los cuatro casos (refuerzo positivo, refuerzo negativo, castigo positivo, castigo negativo). a) Lucía se pone crema solar y deja de quemarse, así que desde entonces se la pone siempre. b) Mario recibe una amonestación por llegar tarde y a partir de ese día llega puntual. c) A los alumnos que recogen la clase la profesora les da un punto extra, y desde entonces recogen más a menudo. d) A Sofía le retiran la moto un mes después de una multa, y desde entonces corre menos. base
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- Para cada caso me hago dos preguntas en este orden. Primera: ¿la consecuencia AÑADE algo (positivo) o QUITA algo (negativo)? Segunda: después de la consecuencia, ¿la conducta AUMENTA (refuerzo) o DISMINUYE (castigo)?
- a) La crema quita la quemadura, un estímulo desagradable: es negativo. La conducta de ponerse crema aumenta: es refuerzo. Por tanto, refuerzo negativo.
- b) La amonestación añade un estímulo desagradable: es positivo. Los retrasos disminuyen: es castigo. Por tanto, castigo positivo.
- c) El punto extra añade un estímulo agradable: es positivo. Recoger aumenta: es refuerzo. Por tanto, refuerzo positivo.
- d) La retirada quita algo agradable, la moto: es negativo. La velocidad disminuye: es castigo. Por tanto, castigo negativo.
- Comprobación final: en a) y en c) la conducta aumenta aunque en un caso se quite algo y en el otro se añada. Positivo y negativo no significan agradable y desagradable, sino solamente añadido y quitado.
Resultado: a) refuerzo negativo; b) castigo positivo; c) refuerzo positivo; d) castigo negativo
2. ¿Verdadero o falso? Corrige las afirmaciones falsas. a) El refuerzo negativo es otro nombre del castigo. b) Si la conducta no disminuye, esa consecuencia no ha sido un castigo. c) El dinero es un reforzador primario. d) En el condicionamiento operante la respuesta es un reflejo involuntario. base
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- a) Falso. Es el error más frecuente de todo el tema. El refuerzo, sea positivo o negativo, siempre hace AUMENTAR la conducta; el castigo siempre la hace DISMINUIR. El refuerzo negativo aumenta la conducta quitando algo desagradable, por ejemplo tomar un analgésico porque se pasa el dolor de cabeza.
- b) Verdadero. El refuerzo y el castigo se definen por su efecto, no por la intención de quien los aplica. Una bronca que no reduce la conducta no es un castigo, y si el niño buscaba atención puede incluso haber funcionado como refuerzo positivo.
- c) Falso. Los reforzadores primarios satisfacen necesidades biológicas (comida, agua, calor). El dinero es un reforzador secundario o condicionado: su valor se aprende por asociación con lo que permite conseguir.
- d) Falso. Esa es la descripción del condicionamiento clásico. En el operante la respuesta es voluntaria y la emite el sujeto, que actúa sobre el ambiente.
Resultado: a) Falso (el refuerzo siempre aumenta la conducta); b) Verdadero; c) Falso (es secundario o condicionado); d) Falso (eso es el condicionamiento clásico)
3. Distingue escape y evitación en estos tres casos y explica por qué el tercero es el más difícil de extinguir. a) El pitido del cinturón está sonando y Ana se lo abrocha para que pare. b) Ana se abrocha el cinturón antes de arrancar, así el pitido ni siquiera empieza. c) Hugo teme quedarse en blanco y falta a clase el día de la exposición oral: lleva años evitando cualquier intervención sin avisar. base
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- En el escape la conducta hace cesar un estímulo desagradable YA PRESENTE. En a) el pitido ya está sonando: es escape.
- En la evitación la conducta impide que el estímulo desagradable aparezca. En b) el pitido no llega a sonar: es evitación.
- En c) quedarse en casa impide la exposición: también es evitación, pero de base emocional.
- Los tres son refuerzo negativo, porque en los tres casos la conducta aumenta y lo que sigue es la retirada, o la no aparición, de algo desagradable.
- El caso c) resiste a la extinción por un motivo concreto: Hugo nunca se expone a la situación, así que nunca descubre que el resultado temido podría no producirse. La evitación se autoconfirma, porque cada vez que funciona parece darle la razón.
- Comprobación: si una conducta impide recoger la información que la desmentiría, ninguna prueba en contra puede llegar. Es el mismo motivo por el que las conductas de evitación mantienen las fobias.
Resultado: a) escape; b) evitación; c) evitación. Los tres son refuerzo negativo. El tercero es el más resistente porque la evitación impide comprobar que la consecuencia temida no se produciría, de modo que la asociación nunca se desmiente.
4. Indica el programa de refuerzo de cada situación (continuo, razón fija, razón variable, intervalo fijo, intervalo variable) y después ordénalos del más resistente al menos resistente a la extinción. a) Un operario a destajo cobra un plus cada 50 piezas montadas. b) Una máquina tragaperras paga de media una vez cada 30 jugadas, pero no se sabe cuándo. c) La nómina llega el último día laborable de cada mes. d) Una máquina expendedora entrega una lata con cada moneda. e) Quien pesca vigila el sedal y de vez en cuando, en momentos imprevisibles, pica un pez. intermedio
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- Primero distingo el eje razón/intervalo: ¿el refuerzo depende del NÚMERO de respuestas (razón) o del TIEMPO transcurrido (intervalo)? Después el eje fijo/variable: ¿la regla es constante o oscila alrededor de una media?
- a) El plus depende del número de piezas y siempre son 50: razón fija (RF 50).
- b) Depende del número de jugadas, pero ese número oscila alrededor de 30: razón variable (RV 30).
- c) Depende solo del tiempo, siempre el mismo: intervalo fijo (IF de un mes).
- d) Cada respuesta se refuerza: refuerzo continuo (RC).
- e) Depende de un tiempo de espera imprevisible: intervalo variable (IV).
- Para el orden aplico dos reglas. Los programas VARIABLES resisten más que los fijos, porque el sujeto no puede prever cuándo dejará de llegar el refuerzo y sigue respondiendo. Los programas de RAZÓN producen tasas más altas que los de intervalo, porque responder más deprisa acerca de verdad el refuerzo siguiente.
- Orden resultante, del más resistente al menos: b (RV), e (IV), a (RF), c (IF), d (RC). El refuerzo continuo se extingue antes que ninguno, porque bastan unas pocas respuestas sin refuerzo para que el cambio resulte evidente.
Resultado: a) razón fija; b) razón variable; c) intervalo fijo; d) refuerzo continuo; e) intervalo variable. Orden de resistencia a la extinción: b, e, a, c, d.
5. En una sesión de 30 minutos, la paloma A, con un programa de razón fija RF 20, emite 1840 picotazos; la paloma B, con un programa de razón variable RV 20, emite 2100. Calcula para cada una el número de refuerzos obtenidos y la tasa de respuesta por minuto, cuánto por ciento ha respondido B más que A, y predice cuál de las dos seguirá picoteando más tiempo cuando se retire la comida. intermedio
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- Refuerzos de A: en RF 20 llega un refuerzo cada 20 picotazos, así que 1840 entre 20 = 92 refuerzos.
- Refuerzos de B: en RV 20 la razón es 20 de media, así que el número esperado es 2100 entre 20 = 105 refuerzos.
- Tasa de A: 1840 picotazos entre 30 minutos = 61,3 picotazos por minuto.
- Tasa de B: 2100 picotazos entre 30 minutos = 70 picotazos por minuto.
- Diferencia porcentual: (2100 menos 1840) entre 1840 = 260 entre 1840 = 0,1413, es decir, un 14,1 por ciento más.
- Predicción sobre la extinción: resiste más B. En RF 20, veinte o treinta picotazos sin comida son una señal clara de que algo ha cambiado; en RV 20, las rachas largas sin refuerzo forman parte de la normalidad del programa, así que la paloma no tiene forma de detectar enseguida la retirada.
- Comprobación de coherencia: las dos tasas son altas, como cabe esperar en los programas de razón, y la de B lo es aún más porque en el variable falta la pausa que suele seguir a cada refuerzo en la razón fija.
Resultado: A: 92 refuerzos y 61,3 picotazos por minuto. B: 105 refuerzos y 70 picotazos por minuto. B responde en torno a un 14,1 por ciento más. En extinción resiste más B, porque en la razón variable las pausas sin refuerzo son indistinguibles de las pausas normales del programa.
6. Tienes que enseñar a un perro a tocar una campanilla colgada de la puerta cuando quiere salir. El perro nunca la ha tocado, así que no puedes esperar a que la conducta aparezca sola. Diseña el procedimiento de moldeamiento indicando al menos cuatro aproximaciones sucesivas, y explica dos detalles técnicos: cuándo dar el refuerzo y qué programa usar antes y después del aprendizaje. intermedio
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- El problema es que el refuerzo solo puede actuar sobre una conducta ya emitida. Si espero a la conducta final no la veré nunca, así que refuerzo conductas cada vez más parecidas a ella: es el moldeamiento por aproximaciones sucesivas.
- Primera aproximación: refuerzo cada vez que el perro se acerca a la puerta. Cuando lo haga a menudo, dejo de reforzar el simple acercamiento.
- Segunda aproximación: refuerzo solo si entra en contacto con la zona de la campanilla, por ejemplo olfateándola.
- Tercera aproximación: refuerzo solo si la toca con el hocico o con la pata, aunque no suene.
- Cuarta aproximación: refuerzo solo cuando la campanilla suena de verdad. Quinta y última: refuerzo solo si suena y después se dirige a la puerta.
- Primer detalle, el tiempo: el refuerzo debe llegar en un par de segundos. Si me retraso, corro el riesgo de reforzar la conducta emitida MIENTRAS TANTO, por ejemplo darse la vuelta, y no la que quería.
- Segundo detalle, el programa: durante la adquisición uso refuerzo continuo, porque es la forma más rápida de hacer subir la conducta. Cuando ya es estable paso a una razón variable, porque el continuo se extingue muy deprisa en cuanto se acaban los premios.
Resultado: Aproximaciones: acercarse a la puerta, tocar la zona de la campanilla, tocar la campanilla, hacerla sonar, hacerla sonar y dirigirse a la puerta. El refuerzo debe darse en pocos segundos, si no se refuerza otra conducta. Se usa refuerzo continuo en la adquisición y se pasa a razón variable para hacer la conducta resistente a la extinción.
7. Cada noche Tomás, de 6 años, lloriquea para ver otro capítulo y sus padres ceden. Deciden dejar de hacerlo. Las dos primeras noches el lloriqueo no baja: aumenta en frecuencia y en intensidad, con alguna patada a la puerta. La tercera noche, agotados, ceden una sola vez en el peor momento. En las semanas siguientes el lloriqueo se vuelve mucho más obstinado que antes. Explica qué mantenía la conducta al principio, cómo se llama el fenómeno de las dos primeras noches y por qué la noche en que cedieron empeoró la situación. intermedio
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- Situación de partida: el lloriqueo produce el capítulo, así que se mantiene por refuerzo positivo. El capítulo es la consecuencia que lo hace más probable.
- Al dejar de dar el capítulo, los padres han iniciado la extinción: la conducta se emite pero ya no le sigue la consecuencia que la mantenía.
- El aumento de las dos primeras noches se llama estallido de extinción. Es un efecto típico y temporal: cuando lo que funcionaba deja de funcionar, la primera reacción es intentarlo más fuerte y más veces, a menudo con respuestas emocionales o agresivas.
- El estallido es la fase en la que la extinción parece fracasar, pero es precisamente la señal de que el procedimiento está actuando. Si los padres hubieran aguantado, la curva habría bajado las noches siguientes.
- Al ceder una sola vez hicieron, sin embargo, lo peor posible: convirtieron el refuerzo continuo en un refuerzo intermitente de razón variable y, además, reforzaron la versión más intensa de la conducta.
- Consecuencia previsible: como en el ejercicio de la tragaperras, la razón variable es el programa más resistente a la extinción. Ahora el niño ha aprendido que insistir el tiempo suficiente acaba funcionando.
- Qué deberían haber hecho: mantener la extinción sin excepciones y acompañarla del refuerzo de una conducta alternativa, por ejemplo prestar atención cuando Tomás pide con calma o acepta un no.
Resultado: El lloriqueo se mantenía por refuerzo positivo; al retirar el capítulo los padres iniciaron la extinción. El aumento de las dos primeras noches es el estallido de extinción, temporal y normal. Al ceder en el pico desplazaron la conducta a un programa de razón variable, el más resistente a la extinción, reforzando además su forma más intensa.
8. Una profesora castiga cada conversación con un parte de incidencias. En su clase el grupo calla, pero con los profesores sustitutos habla más que antes; dos alumnos han empezado a faltar a sus clases y el ambiente está tenso. Analiza por qué el castigo ha producido este cuadro en lugar de eliminar la conducta, identifica los tres efectos secundarios presentes y propón un procedimiento alternativo basado en el refuerzo, explicando por qué debería funcionar mejor. avanzato
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- Primera limitación del castigo: suprime una conducta pero no enseña ninguna en su lugar. El alumno aprende qué no hacer, no qué hacer, así que en cuanto el castigo no está disponible el repertorio anterior sigue siendo el único que tiene.
- Segunda limitación, que explica el dato de los sustitutos: la supresión queda ligada a las condiciones en que se administró el castigo. La profesora se convierte en un estímulo discriminativo que señala cuándo la conducta será castigada. Fuera de esa condición la conducta reaparece, porque en realidad no había desaparecido.
- Primer efecto secundario, la evitación: faltar a clase se mantiene por refuerzo negativo, porque sustrae al alumno de la situación punitiva. El castigo ha creado así una conducta nueva y peor que la de partida.
- Segundo efecto secundario, las respuestas emocionales condicionadas: el aula y la asignatura se asocian repetidamente a un estímulo desagradable y, por condicionamiento clásico, acaban provocando ansiedad por sí solas.
- Tercer efecto secundario, el ambiente tenso: el castigo tiende a producir hostilidad y agresividad hacia quien lo administra, y además ofrece un modelo de conducta basado en el control aversivo.
- Procedimiento alternativo. Defino la conducta deseada en términos observables, por ejemplo levantar la mano para intervenir y trabajar en silencio en los tiempos asignados.
- Aplico el refuerzo diferencial de una conducta alternativa: refuerzo de forma sistemática la conducta deseada (atención, reconocimiento público, puntos en una economía de fichas) y pongo en extinción la conversación retirándole la atención que a menudo la mantiene.
- Uso refuerzo continuo al principio y paso después a una razón variable para que la conducta nueva sea duradera.
- Por qué debería funcionar mejor: construye un repertorio alternativo en vez de limitarse a bloquear uno, no produce evitación ni emociones condicionadas negativas y no depende de la presencia de quien castiga, porque la conducta alternativa se refuerza también en otros contextos.
Resultado: El castigo suprime sin enseñar una alternativa y liga la supresión a la presencia de quien castiga, que se convierte en estímulo discriminativo: de ahí la conducta con los sustitutos. Los tres efectos secundarios son la evitación (las faltas, mantenidas por refuerzo negativo), las respuestas emocionales condicionadas hacia el aula y la asignatura, y la hostilidad hacia la profesora. La alternativa es el refuerzo diferencial de la conducta deseada junto con la extinción de la conversación, con refuerzo continuo al inicio y razón variable después.
9. En 1948 Skinner puso ocho palomas en jaulas y programó el dispensador para soltar comida cada 15 segundos con independencia de lo que hiciera el animal. Seis de las ocho desarrollaron movimientos estereotipados, como girar en círculo o balancear la cabeza. Calcula cuántas entregas recibe una paloma en una sesión de 10 minutos, explica el mecanismo que produce la conducta, di por qué resiste tanto aunque no sirva para nada e indica una limitación de esta interpretación. avanzato
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- Entregas en 10 minutos: 10 minutos son 600 segundos, así que 600 entre 15 = 40 entregas por sesión.
- Mecanismo: la comida llega a tiempo fijo y no depende de la conducta, pero la paloma está haciendo algo en el instante en que aparece. Esa conducta se refuerza por pura coincidencia temporal: se llama refuerzo accidental o adventicio.
- Una vez reforzado, ese movimiento se vuelve más probable, con lo que tiene más posibilidades de estar en curso en la entrega siguiente, y vuelve a reforzarse. El círculo se autoalimenta y la respuesta se estabiliza.
- Por qué resiste: desde el punto de vista del animal la conducta funciona siempre, porque la comida sigue llegando. No existe ninguna prueba capaz de desmentir la asociación, y la relación aparente es además irregular respecto a la respuesta, de modo que se parece a un programa de razón variable, el más resistente a la extinción.
- Traslado al caso humano: es el mismo esquema de los rituales de la suerte antes de un examen o de la secuencia fija de gestos de un jugador antes del lanzamiento. El resultado positivo ocasional coincide con un gesto y lo consolida.
- Limitación de la interpretación: en 1971 Staddon y Simmelhag reanalizaron el experimento y observaron que muchos de esos movimientos no eran casuales. Eran conductas típicas de la especie ligadas a la espera de comida, las llamadas conductas interinas y terminales, que aparecen en puntos previsibles del intervalo.
- Conclusión prudente: el refuerzo accidental sigue siendo una explicación plausible de muchas supersticiones, pero el caso de las palomas muestra que las restricciones biológicas de la especie contribuyen a determinar qué conductas aparecen.
Resultado: 40 entregas en 10 minutos. La conducta nace por refuerzo accidental: lo que el animal está haciendo en el momento de la entrega se refuerza por coincidencia y se vuelve más probable, lo que activa un círculo que se autoalimenta. Resiste porque la comida sigue llegando de todos modos y nada puede desmentir la asociación, que se parece a una razón variable. La limitación es el reanálisis de Staddon y Simmelhag de 1971: muchos de esos movimientos son conductas típicas de la especie ligadas a la espera de comida, no respuestas casuales.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre refuerzo negativo y castigo?
El refuerzo negativo hace AUMENTAR una conducta quitando algo desagradable: te abrochas el cinturón y el pitido para, así que te lo abrochas antes cada vez. El castigo hace DISMINUIR una conducta, añadiendo algo desagradable (castigo positivo, por ejemplo un parte) o quitando algo agradable (castigo negativo, por ejemplo retirar el móvil). La palabra negativo no significa desagradable: solo significa que algo se quita.
¿Qué diferencia hay entre condicionamiento clásico y operante?
En el condicionamiento clásico se asocian dos estímulos y la respuesta es un reflejo involuntario: el sujeto es pasivo y no tiene que hacer nada. En el condicionamiento operante se asocian una conducta voluntaria y su consecuencia, que la hace más o menos probable: el sujeto es activo y actúa sobre el ambiente. Salivar ante un sonido es clásico; levantar la mano porque el profesor te felicita es operante.
¿Por qué las máquinas tragaperras enganchan tanto?
Porque funcionan con un programa de razón variable: el premio depende del número de jugadas, pero ese número es imprevisible. Este programa produce la tasa de respuesta más alta y la máxima resistencia a la extinción, porque una racha larga de pérdidas es indistinguible de las pausas normales del programa y nunca aporta la señal de que ha llegado el momento de parar. El mismo mecanismo actúa en las notificaciones del móvil, que siguen un programa de intervalo variable.
¿Qué es la caja de Skinner y para qué sirve?
Es la cámara de condicionamiento operante que Skinner diseñó a finales de los años treinta: una jaula insonorizada en la que una rata puede pulsar una palanca o una paloma picotear un disco, con un dispensador de comida y un registrador acumulativo que traza las respuestas a lo largo del tiempo. Sirve para controlar todas las variables y medir de forma objetiva el efecto de los distintos programas de refuerzo sobre la frecuencia de la conducta.
¿Es eficaz el castigo para educar?
Suprime la conducta deprisa, pero con tres limitaciones: no enseña qué hacer en lugar de lo que prohíbe, funciona sobre todo en presencia de quien castiga y produce evitación, ansiedad condicionada y hostilidad. Los procedimientos basados en reforzar una conducta alternativa, unidos a la extinción de la no deseada, dan resultados más estables porque construyen un repertorio nuevo en vez de limitarse a bloquear uno.