Filosofía
Sócrates: método, pensamiento y 8 ejercicios resueltos
Sócrates no escribió nada y su método tiene dos fases: ironía y mayéutica. Resumen con tablas, errores frecuentes y 8 ejercicios.
Recomendado para: 1º Bachillerato · 2º Bachillerato
Sócrates (Atenas, 470/469 - 399 a. C.) no escribió una sola línea, no cobró nunca y no fundó ninguna escuela; y aun así la filosofía occidental se divide en un antes y un después de él. Su método tiene dos movimientos, en este orden: la ironía, que demuele las falsas certezas, y la mayéutica, que ayuda a parir la definición.
Quién fue Sócrates y por qué no escribió nada
Nació en Atenas, hijo de Sofronisco, escultor, y de Fenáreta, partera. Combatió como hoplita en Potidea, Delio y Anfípolis, y vivió como ciudadano toda la guerra del Peloponeso y sus consecuencias, incluidos los dos paréntesis oligárquicos que sacudieron la ciudad: son los años que recorre el resumen sobre la antigua Grecia.
No dejó ninguna obra, y no por pereza. Para Sócrates la filosofía es un intercambio entre personas vivas, en el que la pregunta se adapta a quien se tiene delante. Un libro dice lo mismo a todo el mundo y no puede replicar a quien lo cuestiona.
La consecuencia es un problema historiográfico serio, el problema socrático: todo lo que sabemos de él nos llega a través de otros, y los cuatro testimonios principales no coinciden.
Las fuentes: el problema socrático
| Fuente | Obras | Imagen que ofrece | Limitación |
|---|---|---|---|
| Platón | diálogos de juventud: Apología, Critón, Eutifrón, Laques, Cármides | el investigador que refuta y no concluye | en los diálogos de madurez Sócrates habla por Platón |
| Jenofonte | Recuerdos de Sócrates, Apología, Banquete | un maestro de moral práctica y sentido común | no era filósofo: aplana las dificultades teóricas |
| Aristófanes | Las nubes (423 a. C.) | un sofista de comedia, que especula sobre el cielo y enseña a ganar causas injustas | es una caricatura cómica, veinticuatro años anterior al juicio |
| Aristóteles | Metafísica, Ética a Nicómaco | el inventor de la definición universal y del razonamiento inductivo | nunca lo conoció: nació en 384 a. C., quince años después de su muerte |
La regla práctica para estudiarlo es sencilla: cuando una tesis aparece en el Platón juvenil y encuentra confirmación en Aristóteles, puede atribuirse con bastante seguridad al Sócrates histórico.
El giro: de la naturaleza al hombre
Los filósofos que lo preceden buscan el arché, el principio del que están hechas todas las cosas: es la investigación que describe el resumen sobre los presocráticos. Sócrates abandona esa pregunta, no porque la considere equivocada, sino porque la considera inútil: saber de qué están hechas las estrellas no ayuda a nadie a vivir mejor.
Cicerón resumiría el cambio con una imagen que se hizo proverbial: Sócrates hizo bajar la filosofía del cielo a la tierra, la introdujo en las ciudades y en las casas. El objeto pasa a ser el hombre y, más exactamente, la psyché, el alma como sede de la inteligencia y del carácter. Cuidar del alma es para él la tarea primera, antes que el cuerpo y antes que las riquezas.
Sócrates y los sofistas: qué los separa
El giro hacia el hombre lo comparte Sócrates con los sofistas, y a ojos de los atenienses el parecido era tal que Aristófanes lo puso en escena como uno de ellos. Las diferencias, en cambio, afectan a todo lo demás.
| Sofistas | Sócrates | |
|---|---|---|
| Finalidad del discurso | persuadir, ganar la causa | definir, encontrar lo verdadero |
| Forma | macrología, el discurso largo y continuado | braquilogía, pregunta y respuesta breves |
| Verdad | relativa al individuo o a la ciudad | universal, válida para todos |
| Retribución | enseñan a cambio de dinero | rechaza el pago |
| Desenlace habitual | una tesis ganadora | casi siempre la aporía, es decir, ninguna conclusión |
| Relación con el discípulo | transmite contenidos y técnicas | hace aflorar lo que el otro puede hallar por sí mismo |
El rechazo del pago no es un detalle moral: quien cobra debe entregar un resultado y, por tanto, vender certezas. Quien busca de verdad no puede prometerlas.
El método socrático: ironía y mayéutica
El método es el diálogo, y se articula en dos fases que van en orden. Muchos de los términos que siguen son transcripciones del griego: si las letras te frenan, la guía del alfabeto griego aclara la pronunciación.
Primera fase: ironía y refutación
La ironía (eironeía, literalmente “disimulo”) no es sarcasmo. Sócrates finge no saber y pide al interlocutor que lo instruya: así es el otro quien se expone primero, con una tesis que defender.
Sigue la refutación (élenchos). Sócrates no contrapone una tesis propia: acepta provisionalmente la del adversario, extrae sus consecuencias y muestra que chocan con premisas que el propio adversario había admitido. La contradicción no llega de fuera, nace dentro del discurso ajeno.
El resultado es la aporía (aporía, “sin salida”): el interlocutor descubre que no sabe lo que creía saber. En el Menón (80a) se compara a Sócrates con el pez torpedo, que entumece a quien lo toca. Es un resultado negativo, pero imprescindible: mientras uno cree saber, no busca.
Segunda fase: la mayéutica
La mayéutica (maieutiké téchne, “arte de la partera”) es el momento constructivo. En el Teeteto (149a-151d) Sócrates explica que ejerce el oficio de su madre Fenáreta, pero sobre las almas: él mismo es estéril de sabiduría y precisamente por eso puede ayudar a los demás a parir sus propios pensamientos y a distinguir las ideas sólidas de las que no sobrevivirán.
El punto decisivo es que la mayéutica no transmite contenidos. Guía con preguntas, no con respuestas. Y solo puede empezar después de la aporía: quien sigue convencido de saber no tiene nada que parir.
”Solo sé que no sé nada” y el oráculo de Delfos
Su amigo Querefonte pregunta al oráculo de Delfos si hay alguien más sabio que Sócrates; la Pitia responde que no. Sócrates, convencido de no saber nada, toma la respuesta como un enigma que hay que verificar y empieza a interrogar a quienes tienen fama de sabios.
Políticos, poetas y artesanos dan todos el mismo resultado. Los primeros no saben definir lo justo de lo que hablan a diario; los segundos no saben explicar sus propias obras, que nacen por inspiración; los terceros poseen realmente una competencia técnica, pero justo por eso se creen expertos también en las cuestiones más importantes.
La conclusión es que la respuesta era verdadera en un sentido distinto del esperado: la ventaja de Sócrates no está en lo que sabe, sino en que no se engaña creyendo saber. Ojo con la fórmula, eso sí: en la Apología Sócrates no dice “solo sé que no sé nada” con esas palabras, sino algo más preciso, que lo que no sabe tampoco cree saberlo.
La búsqueda de la definición
A la pregunta “¿qué es el valor?”, un interlocutor responde casi siempre con un ejemplo: el que aguanta en su puesto en la batalla. Sócrates rechaza ese movimiento porque un ejemplo no explica por qué ese caso es un caso de valor.
Lo que busca es la definición, la respuesta a la pregunta tí esti, “¿qué es?”: un rasgo presente en todos los casos y ausente en todos los que no lo son. El procedimiento parte de muchos casos particulares y remonta hasta el rasgo común, que es exactamente lo que Aristóteles le reconoce en Metafísica XIII 4: los razonamientos inductivos y la definición universal.
El intelectualismo moral: la virtud es ciencia
De aquí nace la tesis moral más célebre y más discutida de Sócrates, el intelectualismo moral, que se articula en tres pasos:
- La virtud es conocimiento (areté = epistéme): ser justo significa saber qué es la justicia, igual que ser médico significa conocer la medicina.
- Nadie hace el mal voluntariamente: quien obra mal confunde con un bien lo que no lo es. El mal es ignorancia, no maldad.
- La virtud se puede enseñar, porque es un saber. De ahí que a quien delinque haya que corregirlo, no solo castigarlo.
La consecuencia extrema aparece en el Hipias menor: quien comete una injusticia sabiendo que la comete posee de todos modos el conocimiento y, en este esquema, resultaría “mejor” que quien yerra por ignorancia. La paradoja avisa de que algo en el sistema no encaja.
La objeción clásica es de Aristóteles (Ética a Nicómaco VII): existe la akrasía, la incontinencia. Continuamente sabemos qué está bien y hacemos lo contrario, porque el deseo se impone al juicio. Al reducir el obrar moral solo al saber, Sócrates no deja espacio a la voluntad ni a las pasiones.
El daimonion
Sócrates cuenta que percibe desde niño un daimonion, un signo divino interior. Tiene un rasgo preciso, declarado de forma explícita en la Apología (31d): interviene solo para retenerlo, nunca para empujarlo a actuar.
Fue ese signo personal, no reconducible a los dioses de la ciudad, el que los acusadores usaron como prueba de que introducía nuevas divinidades.
El juicio y la muerte (399 a. C.)
En 399 a. C. tres ciudadanos presentan la acusación: Meleto, poeta, Ánito, influyente político demócrata, y Licón, orador. Los cargos son tres: no reconocer a los dioses de la ciudad, introducir nuevas divinidades y corromper a los jóvenes.
Bajo las acusaciones formales hay un móvil político. Entre los allegados de Sócrates habían estado Critias, jefe de los Treinta Tiranos, y Alcibíades, el general que había traicionado a Atenas. La amnistía de 403 a. C., sin embargo, impedía procesar a nadie por los hechos políticos de aquellos años, y la acusación de impiedad ofrecía una vía legal alternativa.
Ante un jurado de unos 500 ciudadanos elegidos por sorteo, Sócrates rechaza el tono suplicante de rigor y es declarado culpable por unos 280 votos contra 220. En la segunda fase, la timesis, acusación y defensa proponen cada una una pena y los jueces eligen entre ambas: Meleto pide la muerte y Sócrates replica que merece la manutención a costa pública en el Pritaneo, el honor de los vencedores olímpicos, para replegarse solo después a una multa modesta. El jurado vota la muerte, con un margen mayor que el de la primera votación.
La ejecución se aplaza un mes por el viaje de la nave sagrada a Delos. En ese mes su amigo Critón organiza la fuga y Sócrates la rechaza: en el Critón imagina que las Leyes de Atenas le hablan y le recuerdan que le dieron el nacimiento, la educación y setenta años de vida bajo su protección. Huir rompería ese pacto y respondería a una injusticia con otra. Bebe la cicuta.
Después de Sócrates: las escuelas socráticas menores
De su círculo nacen corrientes que desarrollan cada una un aspecto distinto del maestro, y que a menudo llegan a conclusiones opuestas entre sí:
- Los cínicos (Antístenes y después Diógenes de Sínope) llevan al extremo la autosuficiencia: la virtud basta para la felicidad, y todo lo demás, riqueza y convenciones incluidas, sobra.
- Los cirenaicos (Aristipo de Cirene) entienden la felicidad como placer inmediato, que hay que gobernar sin dejarse gobernar por él.
- Los megáricos (Euclides de Megara) desarrollan el lado lógico y dialéctico, identificando el Bien socrático con el Ser de Parménides.
Y luego Platón, que convierte a Sócrates en protagonista de sus propios diálogos y funda la Academia. A través de él la pregunta socrática llega a toda la filosofía posterior.
Errores más frecuentes
- Confundir la ironía con el sarcasmo. Eironeía significa disimulo: Sócrates no se burla, finge no saber para que hable el otro.
- Atribuirle “conócete a ti mismo”. El lema estaba inscrito en el templo de Apolo en Delfos mucho antes que él; Sócrates lo hace suyo, no lo acuña.
- Tratar “solo sé que no sé nada” como escepticismo. Es el punto de partida de la investigación, no su conclusión: quien se resigna a no saber deja de buscar.
- Superponer el Sócrates histórico al personaje de los diálogos maduros. En la República y en el Fedón, Sócrates expone las doctrinas de Platón; solo en los diálogos juveniles se acerca al original.
- Decir que el daimonion le indicaba qué hacer. La Apología es explícita: interviene únicamente para retenerlo.
- Confundir la mayéutica con la enseñanza. La mayéutica no transmite contenidos: si el maestro da la respuesta, ya no es mayéutica.
- Decir que fue condenado “por filosofar” y por unanimidad. Los cargos formales eran impiedad y corrupción de los jóvenes, y el margen fue de unos 60 votos sobre 500: habrían bastado 30 jueces distintos.
Esquema resumen
| Concepto | En griego | Qué es | Dónde aparece |
|---|---|---|---|
| Ironía | eironeía | fingir que no se sabe, para que el interlocutor se exponga primero | Apología, diálogos de juventud |
| Refutación | élenchos | aceptar las tesis del otro y extraer consecuencias contradictorias | Eutifrón, Laques |
| Aporía | aporía | el desconcierto de quien descubre que no sabe | Menón 80a |
| Mayéutica | maieutiké téchne | el arte de hacer parir al otro su propia verdad | Teeteto 149a |
| Definición | tí esti | la respuesta a “¿qué es?”, válida para todos los casos | Eutifrón, Laques |
| Virtud | areté | coincide con el conocimiento del bien | Protágoras, Menón |
| Signo divino | daimonion | voz interior que lo retiene de obrar mal | Apología 31d |
En los ejercicios de abajo encontrarás un verdadero o falso sobre las afirmaciones que más se malinterpretan, la relación de las cuatro fuentes, el reconocimiento de las fases del método, la reconstrucción del razonamiento sobre el oráculo, una refutación completa de la definición de valor, la comparación con los sofistas, el análisis del intelectualismo moral con la objeción de Aristóteles y el cálculo de los votos del juicio.
Ejercicios resueltos
1. ¿Verdadero o falso? Corrige las afirmaciones falsas. a) Sócrates escribió algunos diálogos que se han perdido. b) La frase 'conócete a ti mismo' la acuñó Sócrates. c) Según la Apología, el daimonion le indicaba qué hacer. d) Sócrates cobraba por enseñar, igual que los sofistas. e) Aristóteles le atribuye los razonamientos inductivos y la definición universal. base
Mostrar solución
- a) Falso: Sócrates no escribió absolutamente nada. Para él la filosofía es diálogo vivo, y un texto escrito no puede responder a quien lo interroga. De ahí nace el 'problema socrático'.
- b) Falso: gnôthi seautón estaba inscrito en el templo de Apolo en Delfos mucho antes que él. Sócrates lo hace suyo y lo convierte en un programa filosófico, pero no lo inventa.
- c) Falso, y la corrección es importante: en la Apología (31d) el daimonion interviene solo en negativo, para retenerlo. Nunca le dice qué hacer.
- d) Falso: el rechazo del pago es la diferencia práctica más visible respecto a los sofistas. Quien cobra debe garantizar un resultado y, por tanto, vender certezas.
- e) Verdadero: es el juicio de Metafísica XIII 4. Son las dos herramientas que llevan de la recopilación de casos particulares a la definición válida para todos.
Resultado: a) Falso; b) Falso; c) Falso (el daimonion retiene, nunca impulsa); d) Falso; e) Verdadero
2. Relaciona cada fuente con la imagen de Sócrates que nos transmite e indica su limitación. Fuentes: Platón, Jenofonte, Aristófanes, Aristóteles. Imágenes: el sofista de comedia; el maestro de moral práctica; el inventor de la definición universal; el investigador que refuta sin concluir. base
Mostrar solución
- Platón → el investigador que refuta sin concluir. Es la imagen de los diálogos de juventud (Apología, Critón, Eutifrón, Laques), que casi siempre acaban en aporía.
- Limitación de Platón: en los diálogos de madurez, como la República y el Fedón, el personaje Sócrates expone las doctrinas de Platón. Solo los diálogos juveniles se consideran cercanos al Sócrates histórico.
- Jenofonte → el maestro de moral práctica. En los Recuerdos de Sócrates es un hombre sensato, útil a sus amigos y respetuoso con los dioses.
- Limitación de Jenofonte: no era filósofo y aplana las dificultades teóricas. Un Sócrates tan razonable no explica por qué Atenas lo condenó a muerte.
- Aristófanes → el sofista de comedia. En Las nubes (423 a. C.) especula sobre las cosas del cielo y enseña a ganar las causas injustas.
- Limitación de Aristófanes: es una caricatura cómica, escrita veinticuatro años antes del juicio. Sirve, eso sí, como indicio de cómo lo percibían los atenienses.
- Aristóteles → el inventor de la definición universal y del razonamiento inductivo. Limitación: nunca lo conoció, pues nació en 384 a. C., quince años después de su muerte.
Resultado: Platón → el investigador que refuta sin concluir (limitación: en los diálogos maduros habla por Platón); Jenofonte → el maestro de moral práctica (limitación: aplana la teoría); Aristófanes → el sofista de comedia (limitación: es una caricatura de 423 a. C.); Aristóteles → el inventor de la definición universal (limitación: no lo conoció).
3. Indica si cada movimiento pertenece a la fase de la ironía con la refutación o a la de la mayéutica. 1) Sócrates pide a Eutifrón que le enseñe qué es la santidad, declarándose ignorante. 2) Muestra que la definición propuesta contradice una premisa que el propio interlocutor había aceptado. 3) Deja al interlocutor en la aporía, sin darle una respuesta. 4) Acompaña con nuevas preguntas a quien ha reconocido que no sabe, hasta que este formula por sí mismo una definición mejor. 5) Dice que ejerce el oficio de su madre partera, pero sobre las almas. base
Mostrar solución
- 1) Ironía. La ficción de ignorancia sirve para que hable primero el otro: quien cree saber es quien debe exponer su tesis.
- 2) Refutación (élenchos), es decir, todavía la primera fase. Sócrates no opone una tesis contraria: usa las premisas del interlocutor para hacerlo caer en contradicción.
- 3) Ironía, porque la aporía es su desenlace natural. El resultado negativo no es un fracaso: es la limpieza previa e imprescindible.
- 4) Mayéutica. Aquí las preguntas ya no demuelen, guían: la verdad no se transmite, se hace aflorar.
- 5) Mayéutica. Es la imagen del Teeteto (149a): su madre Fenáreta hacía parir los cuerpos, él hace parir las almas.
Resultado: 1) ironía; 2) ironía-refutación; 3) ironía (su desenlace, la aporía); 4) mayéutica; 5) mayéutica
4. El oráculo de Delfos, consultado por su amigo Querefonte, responde que nadie es más sabio que Sócrates. Sin embargo, Sócrates está convencido de no saber nada. Reconstruye paso a paso cómo sale de la contradicción y explica por qué la investigación le granjea tantos enemigos. intermedio
Mostrar solución
- Fijo las dos premisas: 1) el dios no puede mentir; 2) Sócrates está convencido de no saber nada. Juntas son contradictorias.
- Sócrates no descarta ninguna de las dos: las pone a prueba. Va a buscar a alguien más sabio que él para refutar el oráculo sobre el terreno.
- Interroga a los políticos: creen saber qué es lo justo, pero ante la petición de definirlo no aguantan dos preguntas.
- Interroga a los poetas: escriben cosas bellísimas, pero no saben explicar qué significan. Producen por inspiración, no por saber.
- Interroga a los artesanos: estos sí saben algo de verdad, su oficio. Precisamente por eso, sin embargo, se creen competentes también en las cuestiones más importantes, y el error se amplía.
- Conclusión: todos saben menos de lo que creen. Sócrates sabe igual de poco, pero no se engaña. La diferencia no está en la cantidad de saber, sino en la conciencia del propio límite.
- El oráculo tenía razón, pero en un sentido distinto del esperado: el más sabio es quien conoce la medida de su propia ignorancia.
- Ahora bien, cada refutación humilla en público a un ciudadano, a menudo delante de sus discípulos. Así acumula Sócrates, investigación tras investigación, la hostilidad que en 399 a. C. se convertirá en un juicio.
Resultado: Sócrates verifica el oráculo interrogando a políticos, poetas y artesanos, y descubre que todos creen saber lo que no saben. Concluye que la respuesta era verdadera en un sentido inesperado: el más sabio no es quien más sabe, sino quien sabe que no sabe. La investigación, en cambio, desenmascara en público a los notables de la ciudad y le cuesta la hostilidad que desembocará en el juicio de 399 a. C.
5. El general Laques define el valor como 'permanecer en el propio puesto en la batalla sin huir'. Construye la refutación socrática en cuatro movimientos e indica qué tipo de respuesta busca en realidad Sócrates. intermedio
Mostrar solución
- Movimiento 1, aclarar la pregunta: Sócrates no pide un ejemplo de hombre valiente, pregunta qué es el valor, es decir, lo común a todos los casos de valor.
- Movimiento 2, buscar un contraejemplo: los escitas combaten retirándose, y en Platea los espartanos rompieron la formación para después contraatacar. ¿Eran cobardes? No. Luego la definición excluye casos que sí llamamos valientes: es demasiado estrecha.
- Movimiento 3, ampliar el campo: hay valor también en el mar, en la enfermedad, en la pobreza, al resistir los placeres y las pasiones. Una definición militar cubre una sola especie del género.
- Movimiento 4, obligar a reformular: Laques propone entonces 'cierta firmeza del alma'. Sócrates objeta que la firmeza necia es dañina, y lo dañino no puede ser una virtud. También cae la segunda definición, esta vez por demasiado amplia.
- Desenlace: la aporía. Falta la conclusión positiva, pero la ganancia es metodológica: ha quedado claro que la definición debe valer para todos los casos de valor y para ninguno más.
Resultado: Sócrates busca la definición universal (tí esti): no una lista de ejemplos, sino el único rasgo presente en todos los casos de valor y ausente en los que no lo son. La definición de Laques cae dos veces: la primera versión es demasiado estrecha, porque excluye las retiradas tácticas y el valor no militar; la segunda es demasiado amplia, porque la firmeza puede ser necia.
6. Atribuye cada posición a los sofistas o a Sócrates e identifica el punto que sí comparten. 1) 'El hombre es la medida de todas las cosas.' 2) Cobrar dinero por enseñar es legítimo. 3) El discurso debe ser breve, por pregunta y respuesta. 4) El fin de argumentar es persuadir a quien escucha. 5) Existe una definición del bien válida para todos. 6) El objeto de la filosofía es el hombre, ya no la naturaleza. intermedio
Mostrar solución
- 1) Sofistas. Es la fórmula de Protágoras: el criterio de lo verdadero y de lo justo está en el individuo o en cada ciudad, y por tanto es relativo.
- 2) Sofistas. Son profesionales de la educación y viven de su enseñanza. Sócrates rechaza el dinero precisamente para no tener que garantizar un resultado.
- 3) Sócrates. La braquilogía, el discurso breve por pregunta y respuesta, es lo contrario de la macrología sofística, el discurso largo y continuado: solo la primera permite controlar cada paso.
- 4) Sofistas. El discurso es un instrumento de persuasión y su éxito se mide por el efecto obtenido, no por la verdad.
- 5) Sócrates. La búsqueda de la definición universal presupone que el bien no cambia de una persona a otra.
- 6) En común. Con los sofistas la filosofía se desplaza de la naturaleza al hombre, y Sócrates comparte plenamente ese giro: divergen en el método y en el desenlace, no en el objeto.
Resultado: Sofistas: 1, 2, 4. Sócrates: 3, 5. En común: 6, el desplazamiento de la investigación de la naturaleza al hombre. La diferencia decisiva es que los sofistas se detienen en lo relativo y buscan persuadir, mientras que Sócrates busca una definición universal y busca definir.
7. El intelectualismo moral se resume en tres tesis encadenadas. Reconstruye la cadena, deduce la paradoja sobre la injusticia voluntaria y explica cuál es la objeción que le dirige Aristóteles. avanzato
Mostrar solución
- Tesis 1, la virtud es conocimiento (areté = epistéme): ser justo significa saber qué es la justicia, del mismo modo que ser médico significa conocer la medicina.
- Tesis 2, si conocer el bien basta para realizarlo, entonces nadie hace el mal voluntariamente. Quien lo hace confunde con un bien lo que no lo es: el mal es ignorancia, no maldad.
- Tesis 3, si la virtud es un saber, entonces se puede enseñar, como se enseña la geometría. La consecuencia práctica es que la educación moral es posible y que al que delinque hay que corregirlo, no solo castigarlo.
- La paradoja (Hipias menor): quien se equivoca sabiendo que se equivoca posee de todos modos el conocimiento, mientras que quien yerra por ignorancia no lo tiene. En el esquema socrático el primero resultaría 'mejor' que el segundo, lo cual choca con el sentido común.
- La objeción de Aristóteles (Ética a Nicómaco VII) es la akrasía, la incontinencia: continuamente sabemos perfectamente qué está bien y hacemos lo contrario, porque el deseo se impone al juicio.
- El punto débil detectado es preciso: Sócrates reduce la acción moral solo al saber y no deja espacio a la voluntad ni a las pasiones, que en la experiencia común pesan tanto como el conocimiento.
Resultado: La cadena es: la virtud es conocimiento → nadie hace el mal voluntariamente, porque el mal nace de la ignorancia → la virtud, al ser un saber, se puede enseñar. La paradoja del Hipias menor es que quien obra mal a sabiendas resultaría mejor que quien lo hace por ignorancia, porque al menos posee el saber. Aristóteles objeta con la akrasía: se puede conocer el bien y no hacerlo, porque el conocimiento por sí solo no mueve a la acción.
8. En 399 a. C. un jurado de 500 ciudadanos juzga a Sócrates. La primera votación lo declara culpable por unos 280 votos contra 220, y en caso de empate el acusado queda absuelto. a) ¿Cuántos jueces habrían tenido que cambiar su voto para que fuera absuelto, y qué porcentaje del jurado representan? b) ¿Por qué la segunda votación empeora su situación? c) ¿Con qué argumento rechaza la fuga en el Critón? avanzato
Mostrar solución
- a) Llamo x al número de jueces que pasan de 'culpable' a 'absuelto'. Los votos quedan en 280 − x por un lado y 220 + x por el otro.
- Para la absolución basta el empate, así que planteo 280 − x = 220 + x, de donde 60 = 2x y por tanto x = 30.
- Comprobación: 280 − 30 = 250 y 220 + 30 = 250. Empate, luego absolución. En porcentaje, 30/500 = 0,06, es decir el 6% del jurado. Es exactamente la cuenta que hace el propio Sócrates en la Apología (36a).
- b) El proceso ateniense prevé una segunda fase, la timesis: acusación y defensa proponen cada una una pena y el jurado elige entre las dos, sin términos medios. Meleto pide la muerte.
- Sócrates, en lugar de proponer el destierro o una multa considerable, sostiene que merece la manutención a costa pública en el Pritaneo, el honor reservado a los vencedores olímpicos; solo después se repliega a una multa modesta. El jurado lee la contrapropuesta como una provocación y vota la muerte con un margen mayor que el de la primera votación.
- c) En el Critón, Sócrates imagina que las Leyes de Atenas le hablan: le han dado el nacimiento, la educación y setenta años de vida bajo su protección, y al quedarse en la ciudad aceptó tácitamente un pacto.
- Huir rompería ese pacto y con él la autoridad de las leyes. Además, nunca se debe responder a la injusticia con la injusticia: el agravio lo cometió una sentencia humana equivocada, no la ley como tal.
Resultado: a) 30 jueces, es decir el 6% del jurado: 280 − 30 = 250 = 220 + 30, y el empate absuelve. b) Porque en la timesis el jurado elige solo entre dos penas, y la contrapropuesta de Sócrates, la manutención en el Pritaneo, suena a desafío: la condena a muerte se aprueba con más votos que la declaración de culpabilidad. c) Con la prosopopeya de las Leyes: huir rompería el pacto con la ciudad y supondría responder a una injusticia con otra injusticia.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Sócrates no escribió nada?
Porque para él la filosofía es un diálogo vivo entre personas. Un texto escrito, como dirá Platón en el Fedro, repite siempre lo mismo, no puede responder a quien lo interroga y no sabe adaptarse a quien tiene delante. De esa elección nace el 'problema socrático': reconstruir su pensamiento solo a través de testimonios ajenos.
¿Qué significa realmente 'solo sé que no sé nada'?
No es escepticismo y tampoco es una frase literal: en la Apología Sócrates dice algo más preciso, que lo que no sabe tampoco cree saberlo. Es el punto de partida de la investigación, no su conclusión: solo quien reconoce que no sabe tiene un motivo para buscar.
¿Cuál es la diferencia entre ironía y mayéutica?
Son dos fases sucesivas. La ironía es la ficción de ignorancia con la que Sócrates hace hablar al interlocutor y demuele su falsa certeza, hasta la aporía. La mayéutica viene después: con nuevas preguntas ayuda a quien ha reconocido que no sabe a parir por sí mismo una definición. Sin la primera fase, la segunda ni siquiera puede empezar.
¿Por qué condenaron a muerte a Sócrates?
Las acusaciones formales, presentadas por Meleto, Ánito y Licón, eran tres: no reconocer a los dioses de la ciudad, introducir nuevas divinidades y corromper a los jóvenes. Al fondo había, sin embargo, un motivo político: algunos de sus allegados, como Critias y Alcibíades, estaban ligados al régimen de los Treinta Tiranos, y la amnistía de 403 a. C. impedía acusarlos abiertamente por razones políticas.
¿Qué es el daimonion de Sócrates?
Una voz interior de origen divino que, según la Apología (31d), interviene únicamente para retenerlo cuando está a punto de hacer algo incorrecto: nunca le sugiere qué hacer. Precisamente ese signo personal fue usado por los acusadores como prueba de que introducía nuevas divinidades.